Peaje en Escazu

Los 5 tipos de maes más odiosos al volante en Tiquicia

Para algunos, conducir es un relax, mientras que para otros es una tortura o los chispa y lo enciende a niveles altamente peligrosos. Todo dependerá del tipo de conductor que seas y cómo veas las calles: un lugar para competir, para pelear o para relajarte, aunque esto último es bien difícil considerando los actuales niveles de congestión vial.

Dentro de la jungla automovilística que se convierten las calles, sobre todo en horario “peak”, se pueden identificar distintas personalidades al volante, algunas más peligrosas que otras, pero todas condenables.

A continuación los 5 peores tipos de conductores:

1. El Prepotente:

Simplemente se trata de un neurótico al volante, que no siente ningún pudor en tirarle al resto el auto encima.  Puede ser una persona tranquila y normal, pero una vez arriba de un vehículo sufre una transformación radical, casi como si estuviera poseído por el demonio.

Suele  tocar el pito o  claxon sin razón alguna, no avisa sus virajes, y se lo puede ver zigzagueando por las calles, porque algo que él no soporta es tener un auto adelante. Su premisa es adelantarlos a todos y, por supuesto, que ningún auto vaya a osar adelantarlo a él. Si se encuentra en un taco en la carretera es capaz de  adelantar por la berma, pero jamás se quedará detenido.

También le gusta hacer “chillar” los neumáticos cuando arranca o acelerar el motor cuando está parado en un semáforo. También odia a los peatones, y no tendrá ningún remordimiento en abalanzarse sobre ellos y no respetar el paso de cebra.

2. El indeciso

Este tipo de conductor puede desesperar a cualquiera.  Es una persona que odia manejar, porque se agobia en la jungla automovilística.  Y siente miedo.  Por eso, no se atreve a pasar en un cruce, provocando la ira de los autos que están más atrás y una fila de inmensas proporciones.

Suele desconocer las direcciones de las calles y muchas veces no sabe si doblar a la derecha o a la izquierda, provocando en dicha indecisión el repudio del resto.

3. El que las gana todas

Este tipo de conductor maneja a lo ganador, buscando siempre la forma de lograr la ruta más rápida, a costa de los demás conductores.  Por ejemplo, dobla en segunda fila para evitarse una presa, jamás dejará pasar a alguien y acelera para evitarlo. Tampoco le importa bloquear los cruces, con tal de pasar él primero y ganar unos segundos más y se estaciona en cualquier parte, porque no perderá el tiempo en buscar un espacio adecuado.

A este conductor lo único que le importa es su propio bienestar, sin reparar que con ello pueda provocar accidentes, retrasar a los demás o formar tacos de proporciones.

4. El volado

Este conductor vive en su propio mundo de fantasía, pensando  en cualquier tipo de cosas, menos en la conducción. Como es un conductor que vive en Júpiter, suele ir muy despacio, sin importarle la fila de autos que tiene atrás,  tomándose todo el tiempo del mundo, con un relajo desesperante.

Tampoco presta atención a normas automovilísticas básicas, como por ejemplo, no manejar en carretera por la pista izquierda (que en estricto rigor es sólo para adelantar), obligando a los demás conductores a adelantarlo por la derecha y recibiendo bocinazos y cambios de luces por doquier. Pero obviamente él no entiende las razones de tanta agresividad en su contra, ni por qué le hacen gestos para que se corra a la derecha.

Otra de sus habituales actitudes es cambiarse de carril sin señalizar y, lo peor de todo, sin  mirar por los espejos retrovisores, pudiendo hacer pasar un muy mal rato a otro conductor o generando un accidente. Otra de sus típicas actitudes es no partir cuando el semáforo da la luz verde, porque simplemente se encuentra pensando.

5. El multitask

Este tipo de conductor no quiere perder el tiempo en presas ni trayectos. Por eso, aprovecha todo momento para avanzar en sus tareas diarias, sin importarle cometer infracciones o manejar en forma descuidada. Como decide no malgastar su tiempo al volante, suele ir hablando por celular, comiendo, fumando, escribiendo WhatsApp, maquillándose y desarrollando un sinnúmero de acciones que lo distraen del manejo.

Todo es mejor si se hace a la vez. Incluso adquiere todo tipo de técnicas para lograr su cometido, como por ejemplo, mantener el manubrio con el muslo de la pierna, pasar los cambios con la mano izquierda, entre otros.

Aunque él  lo niegue, se trata de un tipo de conductor muy peligroso, a la altura de un conductor en estado de ebriedad.  De hecho, algunos estudios concluyeron que un conductor que maneja hablando por teléfono es  tan peligroso como uno que se acaba de tomar cuatro cervezas.