domingo , marzo 24 2019
Volcan Poas

Científico advierte posibilidad de una fuerte erupción del volcán Poás

El experto en Vulcanología, Gino González del programa Volcanes Sin Fronteras lo había advertido desde principio de año.

En esa ocasión en su perfil de Facebook escribió que el volcán Poás venía presentando un estado mayor de actividad que no es normal y que hay elementos que indican que va hacia arriba, a eso se le llama “volcanic unrest” o “malestar volcánico”.

González indicó: “ojalá los encargados y autoridades al menos escuchen la opinión de personas que hemos trabajado en este volcán durante más de 10 años, que alertamos que se estaba preparando para una erupción días antes a la ocurrida en abril del 2017”.

Gino Gonzalez VulcanólogoEn una entrevista hecha por Teletica el vulcanólogo fue claro en decir que es posible  una fuerte erupción como la ocurrida en abril del 2017 y que el Parque Nacional debería estar cerrado como sucedió hace dos años, donde se evitó que sucediera una tragedia.

El vulcanólogo indicó que desde el mes de octubre el volcán Poás ha venido incrementando su sismicidad de forma paulatina.

En las últimas semanas el volcán mantiene una erupción continua con variaciones en su intensidad.

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Los vientos llevan la ceniza, gases magmáticos y partículas ricas en azufre hacia el suroeste, afectando poblaciones de Grecia, Sarchí, Naranjo, Poás, Alajuela y  Zarcero.

“El volcán empezó a mostrar ciertos cambios con sismos de largos periodos, como ocurrió en los años ochenta, que a largo plazo podría repercutir en un cambio en la actividad, empezaron aparecer otros signos que nos decían que el volcán venía para arriba”, explicó González.

De acuerdo con el experto en volcanes, el Poás ha venido cumpliendo un proceso, inició con sismicidad, luego el lago cambia de color, disminuye su nivel hasta secarse porque el calor es muy alto y no por la falta de lluvia.


“La laguna pasó de un color grisáceo a un color verdoso, eso nos indica que un gas diferente estaba entrando que se llama dióxido de azufre que es un gas soluble en el magma, cuando eso aparece es que el volcán está cambiando”, detalló González.

Agregó que al secarse la laguna el gas sale libre a la superficie y es cuando la gente empieza a percibir olores fuertes a azufre y la actividad empieza a crecer de forma paulatina hasta llegar a las erupciones freáticas.

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“En estos momentos no hay lago, son 300 metros de diámetro con 10 metros de profundidad que fueron evaporados en cuestión de semanas, las erupciones cada vez son más grandes, pasan unos días con relativa calma y luego aparece la incandescencia”, sostuvo González.

El gas que sale del volcán tiene tanta presión y calor que pulveriza piedras grandes en cuestión de segundos.

El vulcanólogo advirtió que uno de cada 10 volcanes que entra en este tipo de actividad hace una erupción fuerte y en estos momentos hay muchas similitudes con lo ocurrido en abril del 2017.

“El parque se debe cerrar por prevención, porque el sistema ya se salió de control, es algo muy grande y agresivo y hay cosas que no sabemos,  hace dos años si el parque se hubiera mantenido abierto con las erupciones hubiéramos tenido cerca de 500 muertos”, detalló el vulcanólogo.

Destacó que la actividad del volcán va en aumento, de producirse una erupción fuerte afectaría más que todo el parque nacional y las comunidades cercanas tendrían caída de ceniza y olor a azufre.

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