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Sin dinero

Crisis Económica: 4 pasos para controlar las deudas personales

Vivimos en un mundo donde todos andan corriendo. Las cosas tienen que ser hechas de un día para otro, todo es rutinario y, a veces, la cosa va tan rápido que se nos olvida la mitad de nuestro itinerario.

Sin embargo, una cosa que no debemos olvidar es pagar nuestras deudas y ahorrar para que el dinero nos alcance mañana, ya sea para una emergencia, para un deber o para beneficio propio.

Por eso, para entender las finanzas, hay que aprender a tener el control de nuestra vida y de nuestro hogar, más cuando una familia depende de nosotros.

Hay que siempre estar informados, gestionar bien los ingresos y nuestros gastos y, por supuesto, saber a quien recurrir cuando hay problemas.

Tener una educación financiera es cuestión fundamental hoy en día, pero primero se parte por casa, lo que requiere tiempo y paciencia. El tiempo que se toma con este fin es absolutamente necesario para comprender nuestra situación económica, nuestras necesidades y qué lujos podemos darnos.

Nadie quiere derrochar dinero, ¿verdad? Es por eso que en la siguiente nota explicamos los pilares principales para tener una correcta organización de nuestra economía doméstica, considerando un modelo planteado por especialistas.

1. Calcular el patrimonio:

La familia debe definir cuáles son las prioridades de acuerdo a los ingresos, distribución de gastos y patrimonio, ya que este último, sobre todo, es el responsable de llevar la economía doméstica, puesto que requiere una inversión de tiempo y harta responsabilidad.

“Se recomienda generar una planilla Excel con la estimación de los ingresos permanentes anuales como: sueldos líquidos y otro tipo de ingresos, menos los gastos fijos anuales y permanentes como dividendos, pago de servicios, colegios, seguros de salud, préstamos y, un promedio de gasto en comida.

Se sugiere incluir en este último punto un porcentaje anual de ahorro, el que se distribuya a través del año, donde la familia sea consciente de generarlo”, señaló la economista.

2. Gasto y presupuesto: 

Obviamente el patrimonio no lo es todo. Luego de tenerlo calculado, hay que determinar cuáles serán nuestros ingresos y gastos, basándonos en nuestros sueldos y cuántas personas son las que viven con nosotros.

Recuerda que el presupuesto no solo incluye alimentación, sino cuentas, deudas, servicios e incluso la escuela de los niños. Ponte metas mensuales y verás cómo rinde mejor tu sueldo.

En cuanto a gastos diversas investigaciones postulan que los gastos asociados a la economía personal y/o familiar no debiesen superar el 30% del total de los ingresos.

De acuerdo con ello, el académico estima que es ahí en donde aparece el primer indicador de control de los gastos.

3. Elaborar un plan para ser organizados:

Primero que nada, debemos moderar nuestro consumo, es decir, gastos que se pueden evitar. Hay que intentar ahorrar al menos un 20% de nuestros ingresos, por lo que se recomienda ser discretos a la hora de gastar el sueldo. No lo gaste en cosas que sabe que realmente no necesita.

“Es difícil hablar de no endeudamiento, cuando el 50% de las personas tiene un salario en promedio mensual de apenas ₡350.000, y con esto, un presupuesto anual que no cubre los gastos fijos.  Por tanto, la sugerencia es optar por mecanismos de deuda menos costosos.

Lo primero, es planificar los ingresos y los gastos. Luego es indispensable identificar los instrumentos menos costosos de deuda: siempre el ahorro será el mejor mecanismo de deuda, y luego el sector bancario.

Además, existen las cooperativas de ahorro y crédito, donde no hay discriminación, luego se puede evaluar los créditos de consumo bancarios para terminar con el uso de las líneas de crédito.

Por otro lado, recordemos que los créditos de las casas comerciales son más caros que un crédito de consumo, a pesar que estos sean más fáciles de adquirir.

4. El dinero debe circular:

Ahorrar tampoco se trata de guardar el dinero en una caja y enterrarla en el patio trasero por años. El dinero debe circular, transformarse, guardarse en cuentas bancarias y ser utilizado cuando llegue el momento.

Vivimos en un país capitalista, por lo que las inversiones son pan de cada día. Todo el mundo puede invertir, solo que hay que hacerlo de manera inteligente y no hacer inversiones en cosas innecesarias.

¿Tarjetas de crédito es una mala idea a la hora de querer ahorrar?

Tal vez sea lo que te estás preguntando ahora. El tema de caer en la telaraña de las deudas asusta a cualquier ciudadano.

En primera instancia, se estima que una tarjeta de crédito, cualquiera fuese, permite el consumo presente con sacrificio futuro, evento que por sí mismo, se contrapone con el concepto de ahorro.

En el mismo contexto, se cree que el contar con una tarjeta de crédito no es una mala idea, el tema es que la gestión de la misma podría atentar contra el ahorro en la medida del descuido o uso indebido o más aún del desconocimiento de sus características relacionadas con las tasas de interés asociadas a las mismas o aquello que se considera vital: la planificación de los gastos.

Asimismo, debemos aceptar que el problema no es tener tarjetas de crédito, sino saber usarlas.  Se recomienda no hacer uso de los avances en efectivo si no sabe cuándo pagar. simplemente no las haga.

De este modo, lo más importante es ser ordenado y paciente y, por supuesto, hacer partícipes a todos los miembros del hogar de las necesidades, objetivos y estrategias financieras del hogar para que todo resulte como estiman sus metas.

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