Prostitucion de venezolanas

Prostitución de venezolanas: Miles de mujeres están emigrando para ejercerla

La tirante relación entre el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y la oposición a su gobierno han hecho que el país se desangre en una crisis que parece no tener fin, y lo vivido es mirado con recelo  por la comunidad internacional que se encarga de visibilizar la grave situación por la que atraviesan millones de venezolanos a diario.

A raíz de la crisis, desde hace tiempo se discute acerca de la gran cantidad de mujeres venezolanas que han debido dedicarse a la prostitución dentro de sus fronteras o bien emigrar a países limítrofes para de ese modo tener un sustento suficiente con el cual alimentar a sus familias y tener un mejor pasar económico.

Según informó el sitio Fusión, la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, desde hace un tiempo se ha constituido en “la cuna de la prostitución” venezolana en Colombia.

El portal actitudfem.com publicó un reportaje con testimonios que relatan que cada día hay más chicas venezolanas cuyo objetivo es dedicarse a la prostitución para, de ese modo obtener recursos económicos básicos para subsistir o enviar a sus parientes dinero en su nación de origen.

El sitio entrevistó a ‘Alondra’, quien no quiso revelar su real nombre, pero asegura que “no hay nada que hacer en Venezuela”, y debió acercarse a esta actividad a raíz de ue en Mérida, su ciudad, no conseguía tener un empleo. A su vez ‘Jennifer’ de 21 años y que es contadora, al no encontrar trabajo en su rubro, recurrió a la prostitución para alimentar a su hijo de 2 años.

En BBC Mundo una mujer identificada como ‘Paola’ señaló que decidió cambiar de oficio gracias a la recomendación de su círculo cercano. “Ya todo se me complicó, una amiga que está acá fue la que me comentó, me dijo cómo era todo. Yo lo vi no tan fácil, pero qué más, hice la prueba y pues acá estoy”.

Agrega que los precios pueden ser realmente buenos para la realidad actual de la República Bolivariana. “Si a uno le sale una amanecida -que en la jerga no es otra cosa que irse con un cliente en la noche y llegar al día siguiente- lo más que le pueden dar a uno es 200.000 pesos colombianos (US$66). Y ya, ya me hice el sueldo mínimo de Venezuela”. Y el prestigioso medio británico confirma que en un mes las mujeres pueden llegar a ganar 1.200.000 pesos, equivalentes a más de 30 salarios mínimos de su país.

Como registra el sitio semana.com, en Colombia la prostitución no es ilegal, ni siquiera está penalizada, pero no existe un marco jurídico específico enfocado en proteger los derechos de las personas que ejercen la prostitución voluntariamente y regulen el oficio. Incluso la Asociación de Mujeres Buscando Libertad (ASMUBULI), es una organización dedicada exclusivamente a la defensa de los derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales que lucha constantemente por esta tarea.

La situación de la prostitución de ciudadanas venezolanas es llamativa porque cifras correspondientes al pasado enero indican que durante 2016 llegaron a Colombia cerca de 6.500 mujeres para ejercer la prostitución.

Contexto familiar

‘Paola’ señala a BBC Mundo que todos los lunes sagradamente envía una remesa de dinero a sus familiares en su país. Mientras ella trabaja en Colombia su madre se quedó al cuidado de su hija de cuatro años. “(A mi hija) le afecta mucho, mucho. Siempre me dice: ‘Mami vente, apúrate’. Me dice: ‘Deja el trabajo y vente”.

De todos modos ‘Paola’ aclara que, para su familia, ella en Colombia trabaja como mesera de restaurant. “Yo sí sabía que venía a esto, pero no sabía que era así tan complicado. No me puedo quejar, hay personas que son bien, hombres que son muy caballerosos, que a pesar de que una está acá no te juzgan, no te maltratan. Hay veces que no terminas haciendo nada. Pero hay otros que son lo peor, pues”.

Al mismo medio ‘María’ de tan sólo 19 años, señala que se trasladó a la ciudad de Saravena y probó en varias ciudades fronterizas para saber cuál era mejor para sus intereses económicos. Los motivos que tiene la mujer para ejercer esta actividad son puramente económicos y aunque no tiene hijos, le envía el dinero a su madre, quien “en un momento le dolió (mi decisión), pero ya no se mete en eso”.

Al finalizar, ‘Paola’ expresa el ferviente deseo de dejar la prostitución, aunque sabe que si no tiene los recursos necesarios para lograrlo no es una opción. “Es por mi hija, por mi mamá, por mi familia (que quiere regresar). Y porque obvio ya estoy cansada de esto. ¡Uy, qué pereza aguantarse uno de estos hombres acá! No, ya. (Aunque) Obvio, no puedo decir que no voy a volver porque no sé”.

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