¡Ni el GPS pudo con nosotros! El secreto detrás de las direcciones «a la tica»

Si alguna vez has visto a un turista con los ojos cuadrados frente al Aeropuerto Juan Santamaría intentando descifrar cómo llegar a su hotel, ya sabes de qué hablo. Mientras el resto del planeta se rinde a la dictadura del GPS, en Costa Rica sobrevive un «código secreto» que desafía cualquier satélite: las direcciones a la tica.
Pero ojo, que no es desorden ni falta de planificación. Decir que vivís «de la antigua pulpería, 100 metros al sur» es, en realidad, un acto de rebeldía cultural y una sofisticada forma de mantener viva nuestra historia.
Más que señas, son pedacitos de alma
Para nosotros, una dirección no es un simple punto en un plano; es un referente de nuestra conciencia colectiva.
Según la investigadora María Gabriela Campos Murillo, los ticos convertimos el espacio cotidiano —la pulpería de la esquina, el minisúper o la casa de aquel vecino conocido— en algo casi sagrado.
Aquí es donde la ciencia se pone interesante. El filósofo Mijaíl Bajtín hablaba del «cronotopo», que no es otra cosa que el lugar donde el tiempo y el espacio se dan un apretón de manos. Cuando das una dirección basada en un árbol que ya no está o un edificio que se cayó en el 91, estás haciendo magia: estás logrando que nuestra historia y nuestros recuerdos permanezcan vivos en el presente.
¿Por qué nos «pica» el mapa convencional?
Seguro te has fijado que, por más que pongan placas con números de calles y avenidas en San José, la gente sigue prefiriendo «la casa de portón verde». Esto no es necedad; es resistencia pura a ser despojados de nuestra memoria.
Al usar nuestras propias referencias, protegemos esos lugares de perder su significado histórico. Preferimos la «ambigüedad» de una seña conocida antes que la frialdad de un número en un poste. Como dice el estudio, es nuestra forma de cuidar el «terruño» y no dejar que se vuelva un espacio vacío de sentido.
Una inteligencia que no entiende de satélites
¿Sabías que para llegar a la casa de tu tía en San Carlos usás más que solo la vista? Según la teoría de Howard Gardner, los ticos aplicamos dos tipos de inteligencia muy particulares:
- Inteligencia Cultural: Esa habilidad para resolver el «enredo» de ubicarse usando nuestra herencia compartida.
- Inteligencia Espiritual: ¡Sí, como lo leés! Se manifiesta cuando aceptamos como verdad algo que ya no vemos físicamente (como «el antiguo higuerón»), pero que sigue existiendo en nuestra mente colectiva.
El reto para el «otro»: Un curso intensivo sobre Tiquicia
Para el que viene de fuera, nuestro sistema es una mezcla de amor y odio. Es un desafío que solo se supera con la práctica. Pero cuando un extranjero finalmente entiende que «100 metros» no siempre son 100 metros exactos y logra llegar a su destino, está validando nuestra forma de ver el mundo. Se sale de su rígido esquema mental para entrar en nuestro terruño, un lugar donde el entorno tiene corazón.
Al final del día, las direcciones en Costa Rica son una invitación a no pasar de largo, a mirar de cerca y a conectar con lo que fuimos. Quizás no tengamos la precisión de un reloj suizo, pero tenemos el regalo de la familiaridad.
Así que la próxima vez que te den una seña basada en una cantina que cerró hace una década, no te frustrés. Recordá que te están compartiendo un pedacito de la herencia y la identidad de un pueblo que se niega a olvidar quién es




