8 claves que marcarán el futuro de la economía en la Zona Norte y Costa Rica
Explicadas por el economista Roberto Cubero en Ciudad Quesada

La economía de Costa Rica se encuentra en un punto de inflexión. Tras la disertación magistral de Rodrigo Cubero, ex-presidente del Banco Central y socio de CEFSA, ante la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de la Zona Norte este 5 de febrero de 2026, el panorama quedó claro: el país no solo enfrenta un cambio de ciclo, sino una transformación estructural impulsada por fuerzas externas e internas.
El «Shock Trump 2.0»: El sismo geopolítico que redefine el tablero
El orden internacional que prevaleció por décadas quedó atrás. Según el análisis de Cubero, el 2025 marcó el fin de la estabilidad comercial por culpa del «Shock Trump 2.0». El uso unilateral y arbitrario del poder económico de Estados Unidos ha instaurado una herramienta de presión mediante aranceles.
Para Costa Rica, el impacto ha sido sísmico. Debido al superávit comercial con el gigante norteamericano, el país ha sido gravado con un arancel del 15%. Aunque se han logrado exenciones estratégicas para bienes agrícolas no producidos en EE.UU., la amenaza de la «confusión mundial» (donde las reglas cambian hasta con un mensaje en redes sociales) obliga a los exportadores a operar en un estado de alerta permanente. La era del libre comercio predecible ha terminado.
El abismo entre Zonas Francas y la economía local
En el ámbito nacional, el diagnóstico es aún más inquietante. Costa Rica avanza, sí, pero lo hace a ritmos incompatibles. Se ha consolidado una economía dual. Por un lado, el régimen de Zonas Francas acelera como un tren de alta velocidad, con un crecimiento anual del 12,7%. Por el otro, el régimen definitivo (donde viven las pymes, el comercio tradicional y la inmensa mayoría del empleo) avanza con pasos cortos, apenas un 3,3%.
Esta brecha histórica es alarmante: en los últimos seis años, las zonas francas duplicaron su tamaño, mientras que el resto de la economía solo creció un 15%. Esta disparidad explica por qué las cifras macroeconómicas del gobierno no coinciden con el «sentimiento de calle» de la mayoría de los costarricenses.
Empleo debilitado y freno en el consumo
Toda estadística tiene rostro humano, y en este caso, ese rostro es el del desempleo. Cubero advierte que, pese al dinamismo de nichos específicos, el país perdió 40.000 puestos de trabajo en el último año. El repunte del desempleo fue real, aunque durante un tiempo quedó camuflado por la caída en la participación laboral.
A esto se suma el deterioro de los salarios reales. La capacidad de consumo de los hogares ticos está asfixiada por un estancamiento en el poder adquisitivo, lo que proyecta un 2026 de bajo dinamismo para el comercio minorista. Sin una recuperación del empleo en el régimen definitivo, el motor del consumo interno seguirá apagado.
Zona Norte: entre la presión productiva y la reinvención
La Zona Norte, motor productivo del país, no escapa a esta realidad. Sectores vitales como la agricultura y la construcción se encuentran actualmente en recesión. El impacto de los costos de producción y la incertidumbre arancelaria ha golpeado con fuerza a los productores de la región.
No obstante, el análisis de Cubero deja espacio para el realismo estratégico. La clave está en diversificar, leer mejor los mercados y elevar la eficiencia operativa. La Zona Norte no puede competir solo por volumen; debe hacerlo por inteligencia, precisión y capacidad de ajuste en tiempo real.
8 Claves: La hoja de ruta empresarial
Ante este entorno movedizo, Cubero plantea ocho líneas de acción concretas para quienes aún desean maniobrar con solvencia, especialmente en regiones productivas como la Zona Norte:
Presupuestos con margen de defensa, construidos sobre escenarios múltiples y no sobre supuestos optimistas.
- Menor exposición cambiaria, alineando monedas de ingreso y gasto, y explorando mecanismos de cobertura.
- Colchón de liquidez: Asegurar acceso a líneas de crédito o caja suficiente para operar de 3 a 6 meses ante shocks inesperados.
- Salarios ligados a desempeño, ajustados a una inflación contenida y a resultados verificables.
- Cautela en inversiones: Postergar planes de endeudamiento agresivo hasta que la volatilidad externa disminuya.
- Gestión de inventarios con IA: Utilizar tecnología para una logística de precisión y diversificar proveedores.
- Capacidad de adaptación: Fomentar la agilidad operativa para pivotar ante cierres de fronteras o cambios arancelarios.
- Redes estratégicas: Fortalecer relaciones con bancos, clientes y el apoyo de instituciones como Procomer.
El 2026 será el año de la gestión del riesgo. La resiliencia de Costa Rica dependerá de su capacidad para cerrar la brecha entre sus dos economías y de la astucia de sus empresarios para maniobrar en un mundo que ha dejado de jugar bajo las reglas del pasado.



